Armand Duplantis es el rey y no permite disidencias. Ni siquiera en su temporada más ‘humana’ en mucho tiempo. El genio sueco ganó su cuarto oro en el campeonato que le dio a conocer a nivel mundial. Aquello fue hace ya ocho años en Berlín, en su primera competición por encima de los seis metros, una altura que sigue siendo un terreno tabú para la mayoría de los pertiguistas y que para él es coser y cantar, como volvió a demostrar anoche en un Alexander Stadium entregado a su causa.

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