Lo necesitaba y lo consiguió. En el fin de semana donde todos hablaban de él. Todos opinaban y juzgaban su futuro. Y ya pocos cuentan con él. Max Verstappen, de la forma más inesperada posible, se inventó una vuelta de antología que le colocó en la Pole Position del Gran Premio de Gran Bretaña (1:24.892). Con un giro lleno de riesgos, y cerrando lo que los McLaren (2º Piastri y 3º Norris) no pudieron y Hamilton tampoco. Ese es Max. Es inevitable. Y ahora la fiesta es suya.

