“Falto de generosidad y de nobleza de espíritu”, así define la RAE, en su segunda acepción, la palabra mezquino. Viene a colación por la campañita dirigida contra Giuliano. Su delito, compartir apellido con el hombre que cambió la historia del club… pero al que algunos, los de siempre, no le perdonan su enorme (y merecida) ascendencia dentro del Atlético.

