Un entrenamiento con público. Eso es lo que fue el partido ante Hungría para unos Estados Unidos que trituró al equipo europeo 108-56, y selló su billete para las semifinales jugando además en tercera velocidad, sin un excesivo gasto de energías.


Un entrenamiento con público. Eso es lo que fue el partido ante Hungría para unos Estados Unidos que trituró al equipo europeo 108-56, y selló su billete para las semifinales jugando además en tercera velocidad, sin un excesivo gasto de energías.