«Este es el partido que soñamos jugar cuando somos niños». Marquinhos no lo pudo decir más claro. Él fue uno de los afortunados que lo pudo vivir en el terreno de juego. Qué espectáculo. El PSG-Bayern de Múnich (5-4) de la Champions League pasará a la historia por muchos motivos. Pero, sobre todo, por el fútbol de ataque desplegado por ambos conjuntos en el Parque de los Príncipes. Dos equipos que fueron con todo a por el rival y que acertaron casi siempre que remataron entre los tres palos. «Es el mejor partido en el que he estado como entrenador”, aseguraba Luis Enrique al final.

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