Un espectáculo como fue el PSG – Bayern tenía que albergar además de una oda al fútbol uno de los mejores y más bellos goles de la historia de la Champions League. Su autor: Luis Díaz. Su obra para la inmortalidad comenzó con un pase en largo de Kane que dejaba mano a mano al colombiano con Marquinhos. Y fue ahí cuando apareció la magia. Luis Díaz realizó un control sublime, con tacto, con clase, con elegancia, con sutileza y con todos los sinónimos que quieran ustedes utilizar, posteriormente sentó al central brasileño con un golpe de cadera y un amago que le permitió ganarse el espacio necesario para terminar definiendo con potencia y calidad a la escuadra de la meta de Safonov. Un maravilloso tanto a la altura del partidazo.

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