La expulsión de Dean Huijsen convirtió en un auténtico hervidero el Reale Arena, que empezó a soñar con la machada… hasta que Mbappé decidió aparecer de nuevo con otra autentica genialidad para silenciar el estadio. Lejos de hundir la moral de los jugadores blancos, algo que habría provocado una sobreprotección de la portería de Courtois, los de Xabi Alonso mostraron personalidad con el balón hasta que la calidad del francés, y su conexión con Arda Güler, hiciera el resto antes del descanso.

