El Santiago Bernabéu y el Metropolitano, dos de los vestuarios de fútbol más lujosos del mundo, son una camiseta muy justa para una franquicia de la NFL. En un deporte especializado al extremo como el fútbol americano, con jugadores específicos en casi todas las fases del juego —ataque, defensa o equipos especiales, como las jugadas de retorno o las patadas—, la nómina de efectivos triplica la de la plantilla más extensa del fútbol europeo. “Estamos mucho más apretados de lo que nos encontramos en EE UU, pero nos apañaremos”, subraya el director de Team Operations de los Miami Dolphins, Scott Bullis. Su equipo ha traído a Madrid para su partido del domingo ante los Washington Commanders a casi 200 personas: 72 jugadores, 30 entrenadores y 90 miembros del staff, desde utilleros a personal médico, analistas de vídeo, especialistas de rendimiento o empleados de comunicación. Un verdadero transatlántico que empequeñece a cualquier delegación del Real Madrid o del Atlético.

