El derbi se le enredó a Ortiz Arias muy pronto por no mostrar tarjeta a Baena por un tantarantán por detrás a Güler cuando ya había soltado el balón. Una ocasión menor, pero Güler, enfadado, se dirigió al cuarto árbitro al modo de ver de Simeone de forma insultante, por lo que éste exigió su expulsión y en su insistencia acabó viendo tarjeta él mismo. Ya teníamos el campo encrespado, el partido endurecido y el árbitro a merced de los sucesos. Designado para el partido en un ataque de estupendismo (“sí, es madrileño, ¿y qué?”), pero sin rango internacional, el ambiente se lo comió.

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