Los primeros minutos de la cita en Butarque transcurrieron como es novela nueva que compras con la sensación de que te va a gustar pero que, pasadas las páginas iniciales, no termina de enganchar. Leganés y Mallorca firmaron 45 minutos de tensión contenida, con amagos de peligro, alguna intervención providencial y un carrusel de faltas que tiñó el duelo de interrupciones constantes.

