El Barcelona llegaba a Newcastle con una sensación de alivio. El sorteo le había sido benévolo porque había evitado al PSG y porque el precedente de esta temporada frente a este mismo equipo y en este estadio invitaba al optimismo. Fue allá por el mes de septiembre, pero ese triunfo por 1-2 se recordaba. Ya advertía Deco que ese día el equipo hizo un partido perfecto. Y eso no sucedió este martes. El Barça fue un equipo inofensivo en ataque, nunca pudo hacer el juego que le convenía y concedió demasiado en defensa. Sin embargo, tuvo suerte y arregló la faena en el descuento con un penalti.

