Se le volvió a escapar. Tadej Pogacar rozó su quinto Monumento seguido en una París-Roubaix que no perdona a nadie. Tampoco a él. Pinchazos, cambios de bici y una persecución a base de piernas para regresar a la cabeza antes del velódromo, donde terminó cediendo ante Wout van Aert.

