Es fácil identificar a los norirlandeses que llenan Bérgamo estos días. Camisetas verdes, sudaderas blancas o chándals azules de la selección de Irlanda del Norte asoman por doquier por las calles de la coqueta ciudad lombarda. Los que no van ataviados con la ropa oficial, se identifican con un pantalón corto y un color de pelo que oscila entre el rubio y el pelirrojo. Los 15 grados y los rayos de sol que caen sobre Bérgamo (obviando la granizada del miércoles) les resultan una bendición.

