El Dauphiné ya no se llama Dauphiné, pero sigue oliendo a Tour. Cambia el rótulo, adopta el azul corporativo de la región y se presenta ahora como Tour Auvergne-Rhône-Alpes, un nombre más largo, más administrativo, menos romántico. Pero la carretera no entiende de expedientes ni de acuerdos comerciales. Del 7 al 14 de junio, entre Vizille y el Plateau de Solaison, volverá a ocurrir lo de siempre: los aspirantes al trono de julio se mirarán de reojo, los gregarios ensayarán su obediencia y la montaña empezará a separar las promesas de las certezas.

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