En 2015 llevábamos meses sin cobrar porque no había dinero. Incluso se planteó que los jugadores se llevaran la ropa para lavarla en casa, pero yo dije que eso no podía ser en el Sabadell y empecé a comprar el jabón de mi bolsillo», recuerda Jordi Bransuela (1973), el histórico utillero del Centre d’Esports Sabadell y uno de los guardianes de su historia.

