
El destino de cualquier persona en cualquier lugar del mundo puede estar escrito en cualquier periódico de cualquier día. El del Charles Sprawson, por ejemplo, apareció impreso en el diario inglés The Times. Dos veces, al menos. La primera sucedió cuando era un adolescente. La lectura de la crónica de la final de los 1.500 metros de natación en los Juegos de Melbourne de 1956 lo llevó a saber de la existencia de Murray Rose y de su victoria en la prueba. En una edad en la que se buscan héroes, él eligió a Rose, un nadador. La segunda tuvo lugar cuando Sprawson trabajaba como guarda en una piscina pública londinense construida en la época victoriana –“tan deprimente y sucia que nadie la visitaba”-. Se encontró un anuncio por palabras escrito en latín que ofrecía un puesto para enseñar cultura clásica en una universidad árabe. Fue en esa etapa cuando comenzó a trabajar en El nadador como héroe (Siruela), un libro en el que recorre el papel que la natación ha jugado en distintas sociedades.

