No parece casualidad que fuera justo después del cambio de Griezmann cuando marcó el Celta. A Simeone le entraron las prisas en el momento en que, con empate aún en el marcador, cierto, su equipo estaba dibujando minutos potables, así que el fútbol se lo hizo pagar. Lo que ya resulta hasta cruel es que el error en el origen de la jugada fuera de Koke, otros 90 minutos para el capitán, siempre digno, el caso es que Swedberg la puso por dentro y Borja la picó de forma deliciosa para alimentar la esperanzas del Celta de cara a ese goloso quinto puesto.

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