Bélgica llegaba en un estado de alarma. Su situación era prácticamente trágica en el Grupo G del Mundial. Solo dos puntos en dos encuentros tras empatar contra Egipto e Irán. Su primera reacción llegaría a través de Trossard y su disparo a la portería en un mal rechace de la defensa oceánica para colocar el 0-1 en el 28′. Mismo protagonista en el segundo gol que llegaría en el comienzo de la segunda mitad tras un rebote en el área. No se quería perder la fiesta, el bueno de Kevin De Bruyne que marcaría el tercer gol en un disparo cruzado con la izquierda. Tuvo tiempo Just de anotar el gol oceánico y poner el gol del honor. Pero justo después, marcaría Lukaku el 1-4 en un cabezazo potente y Saelemarkers convertiría el quinto y definitivo tanto.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *