“¡Eres una rata!”. “¡Estás sobrevalorado!”. “¡Que te jodan!”. Con esos gritos recibieron a Tyler Herro (22 años) el día que el actual jugador de los Miami Heat regresó al pabellón de su ciudad tras la noticia. Un año antes, Herro se había comprometido a jugar en la universidad de su tierra —Wisconsin—, donde era querido como un niño prodigio, pero para sorpresa de todos, sucumbió a los encantos de John Calipari y, fallando a su palabra, firmó por Kentucky, uno de los transatlánticos del baloncesto universitario estadounidense.

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