Una Copa de ‘Rino’ para la Real. Matarazzo fue un regalo de Navidad, porque su aparición en Donosti se corresponde con los últimos días del último diciembre, cuando, tras unos resultados mucho peores de los que parecía sugerir la plantilla confeccionada, el club txuri-urdin apostó sorprendentemente (las cosas como son) por un entrenador estadounidense que hacía carrera en Alemania. El resto es historia y toma forma en el cuarto título del K.O., ése que festeja toda una provincia mientras el tipo sonríe desde sus casi dos metros. Dos penaltis parados por Marrero, a Sorloth y Julián nada menos, para que Pablo Marín certificara el decisivo.

