Apareció por fin Tigrinho, el fichaje invernal de Deco al que Xavi apenas daba bola, y liberó por unos días al Barça. Vitor Roque, el delantero que costó 30 millones fijos y 30 variables, se estrenó como goleador un minuto después de salir al campo con un remate de cabeza que acabó con la angustia de Montjuïc. La furia del brasileño contrastó con la indolencia general de los futbolistas azulgrana, faltos de aptitud y actitud, insensibles al volcánico momento del Barcelona. Ha sido el peor mes de enero en la historia azulgrana, manchada por el 3-5 del último encuentro ante el Villarreal, el día que Xavi anunció que no continuaría a partir del 30 de junio, cuando en verano había renovado su contrato hasta 2025.

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