<strong>Perder en casa nunca es el del gusto de nadie</strong>. Y cuando además te están ganando bien, te molesta hasta cruzarte con los jugadores del equipo rival.<strong> Algo así le pasó ayer al técnico del Nápoles, Luciano Spalleti </strong>cuando ambos equipos se disponían a salir de nuevo al terreno de juego tras el descanso.

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