Joan Garcia, que ha atendido a Sport, no necesita levantar la voz para hacerse notar. Tampoco bajo palos. Siete meses después de aterrizar en el Barça, el portero de Sallent transmite la misma sobriedad que exhibe en el área. Todo parece en orden. El vestuario, el césped, el día a día. Como si llevara ahí toda la vida.

