Aunque han pasado a formar parte del lenguaje futbolero popular como algo peyorativo, los partidos de solteros contra casados tienen más historia y más miga de la que pudiera parecer. Hay referencias desde finales del siglo XVII. Podrían estar relacionados con una especie de rito de iniciación a la virilidad y ser, también, un mecanismo de integración en las comunidades rurales. Porque al final, el balompié, desde sus inicios más rudimentarios, siempre estuvo relacionado con la necesidad de pertenencia e identidad del ser humano.

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