El incremento de las protestas y sus decibelios en favor de Palestina y contra el equipo Israel Premier-Tech ha exigido que la organización de la Vuelta parara el cronómetro a tres kilómetros de meta para evitar posibles incidentes en la carrera, puesto que los aficionados entraron en refriegas con la policía y trataron de detener el paso de los ciclistas. Una situación nunca vista en el ciclismo que provoca la inseguridad en el pelotón y también en los organizadores de la prueba, que deben velar por todos. Es por ello que invitaron al conjunto a abandonar la competición y pasaron la pelota al tejado de la Unión Ciclista Profesional (UCI).

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