LaVuelta vivió este miércoles una de las jornadas más insólitas de su historia reciente. Lo que debía ser una fiesta de ciclismo en Bilbao, con salida y llegada en pleno corazón del “botxo”, acabó convertido en un capítulo atípico y polémico: a tres kilómetros de la meta, la organización decidió parar los tiempos y cancelar la lucha por la victoria debido a las protestas propalestinas que colapsaron la Gran Vía. La etapa 11 terminó sin vencedor, con un pelotón desconcertado y una carrera que se mueve desde hoy bajo la sombra de la incertidumbre.

