La catástrofe europea provocó la necesaria y tópica mirada hacia delante de Diego Pablo Simeone. Los números que adornan los pírricos cinco puntos logrados por el equipo que inició la competición como el gran favorito del grupo son reveladores de la cara ofrecida por su equipo en esta Liga de Campeones. Había encajado dos goles en sus salidas a Leverkusen y a Brujas y volvió a recibir otros dos en Oporto. “Esto se gestiona con trabajo y tranquilidad, mirando las situaciones que en Europa nos generaron esa dificultad en todos los partidos fuera de casa, en los que nos han marcado dos tantos y nosotros no hemos podido marcar”. Simeone ni contabilizó el tanto en propia puerta del Oporto. Los cinco tantos a favor y nueve encajados son el rastro más elocuente que explican que el Atlético no dispute las eliminatorias de la Liga de Campeones ni de la Liga Europa por primera vez en 12 años. “Hay que trabajar, nos quedan la Liga y la Copa”, dijo resignado el preparador argentino.

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