Uno a uno, Diego Pablo Simeone se fue a abrazar a sus futbolistas antes de que se dispusieran a dar la vuelta al campo con la hinchada rojiblanca de pie y entregada. Hacía 75 años que el Atlético de Madrid no le endosaba cinco goles al Real Madrid. Simeone no pudo contener las lágrimas cuando Julián Alvarez enguantó la rosca que vencía la estirada de Thibaut Courtois y subía el cuarto tanto rojiblanco al marcador. Con dos goles de ventaja ya, Simeone pareció liberarse de la presión por ganar un título, que este curso ha percibido con mayor intensidad por parte del club y desde el inicio del curso. El triunfo también le rebajó al Cholo la tensión acumulada por el decepcionante arranque de temporada, con menos puntos que juego.

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