El pasado 10 de junio, Abel Jordán abandonaba en silla de ruedas la pista del Hayward Field de Eugene tras sufrir una lesión en su semifinal de los 100 metros de los prestigiosos campeonatos de la NCAA. “Fue en las cinco últimas zancadas y me dolió muchísimo, hasta el punto de pensar que la temporada se había acabado para mí porque me había roto el isquio pero días después, ya en Madrid, vimos en una resonancia que la lesion no era tan grave y hoy mismo –por ayer- voy a empezar a correr pensando desde ya en llegar bien al Europeo de agosto en Birmingham”.

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