Hace unos meses, Roglic tenía el brazo en cabestrillo y solo podía hacer una hora de rodillo en casa, centrado durante ese tiempo en estar con la familia y en recuperarse bien de su operación de hombro, pues se le había salido en varias ocasiones y tras dos topetazos serios que le hicieron abandonar el Tour y la Vuelta entendió que la cirugía era una necesidad. Pero su recuperación fue estupenda, al punto de que tras hacer la pretemporada en el Teide (Tenerife) junto con 11 compañeros, volvió antes de lo previsto a competir. “Vimos que estaba listo y no había razón para alargar la espera. Cuando Laporte enfermó, lo cambiamos por Affini en la París-Niza, lo que liberó un lugar para la Tirreno”, explican desde el equipo Jumbo. Y Roglic aclaró que estaba como un tiro, ganador de tres etapas y de la general. Algo similar ha sucedido en la Volta, vencedor de dos etapas y del laurel definitivo. “Han sido seis días muy duros. Pero tenía las piernas y es un gran triunfo que podemos celebrar”, resolvió el esloveno, siempre lacónico en sus respuestas porque lo suyo es hablar sobre la bici.

