El Gran Premio de Bélgica, en el increíble Spa-Francorchamps, resultó una divertidísima carrera pese a un reglamento que se ha empeñado en hacer olvidar todo lo que definía a la Fórmula 1 del riesgo, la alta velocidad y los lugares míticos, que todo niño sueña con recorrer. Venció Andrea Kimi Antonelli y es el final del sufrimiento (teórico) para Fernando Alonso, que sólo pudo ser 19º, el último de los que acabó y a más de un minuto del 18º, Valtteri Bottas en el Cadillac.

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