Estamos observando en Qatar algo muy típico de los Mundiales: que todos los partidos cuenten con cierta dosis de incertidumbre. Hasta ahora hemos visto de todo: favoritos claros que ganan sus partidos y que demuestran lo que se espera de ellos, favoritos que caen, sonoras sorpresas, selecciones sobre el papel inferiores que confirman que el nivel cada vez está más parejo… Hasta el momento este inicio de la Copa del Mundo me está gustando. Las dudas iniciales sobre la rareza de la fecha, en un mes tan extraño como noviembre, tan acostumbrados a que se celebrase en julio, se han disipado y estoy disfrutando lo mismo.

