Un Kimi Antonelli enfebrecido, pidió sanción para su compañero, George Russell, por una maniobra que no pareció gran cosa y que el italiano entendió como una jugada «sucia» de su compañero, en los primeros compases de la carrera Sprint del GP Canadá. «Deberían sancionarle, estaba a la altura de su espejo», clamaba el joven líder del Mundial. Se lo ha tomado en serio y va a por todo, aunque como en esta ocasión, parezca realmente sobreactuado.

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