Un día de 2012, el padre de Rodrygo Goes, Eric, iba a jugar contra Neymar, y el niño, de 11 años, le dio un consejo: “Papá, no te precipites a entrarle o te pasará volando”.


Un día de 2012, el padre de Rodrygo Goes, Eric, iba a jugar contra Neymar, y el niño, de 11 años, le dio un consejo: “Papá, no te precipites a entrarle o te pasará volando”.