«Esto no es el final, es el principio». Enrique Riquelme lo verbalizó pasada la madrugada del lunes, con los números ya inapelables y Florentino Pérez reelegido con el 65% de los votos. Lo primero que hizo fue felicitar al ganador. Lo segundo, dejar claro que no desaparece y continuará dando voz al segmento disidente del socio madridista. En apenas tres semanas —las que median entre la rueda de prensa del 12 de mayo en Valdebebas y la noche del recuento— el empresario alicantino ha pasado de ser un nombre desconocido para la mayoría del madridismo a convertirse en algo que el Real Madrid no tenía desde hace dos décadas: una alternativa real.

