Cada edición de Juegos Paralímpicos deja historias dignas de cualquier guion de película de Hollywood. La de Ralf Etienne es una de ellas. Durante ocho horas quedó sepultado bajo los escombros de un edificio de varias platas que se derrumbó por el devastador terremoto que azotó Haití el 12 de enero de 2010. Fue uno de los más mortíferos de la historia. Murieron aproximadamente 222.570 personas, según un informe oficial del gobierno haitiano con apoyo de organismos internacionales como la ONU. Hubo más de 300.000 heridos y cerca de un millón y medio de personas se quedaron sin hogar.

