Hubo final feliz. Para Dani Ceballos y para el Betis, en especial su afición, que esperaba ansiosa la vuelta de uno de los futbolistas que idolatró cuando se hizo fuerte en el primer equipo, allá por 2014, y por el que suspiró en los últimos veranos, cuando los rumores lo situaban en el Betis, su Betis, en cada ventana del mercado. Dani, después de nueve años lejos de Sevilla, con siete temporadas en el Madrid y dos de cesión en el Arsenal, llega libre al equipo de su corazón con 30 años recién cumplidos para firmar un contrato por tres temporadas (hasta 2029). En junio rescindió con el Madrid, donde ofreció más sombras que luces, aunque dejó constancia de su calidad. Pudo más el amor a unos colores para poner fin a una operación cocinada a fuego lento.

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