Viento, ese incómodo elemento que convierte el tenis en un rompecabezas a resolver sobre la marcha y que desespera esta vez a Learner Tien, constantemente incómodo, calibrándolo mal, muy desacertado el estadounidense. Completamente enredado. Todas las dudas y la indecisión que a él le envuelven se traducen en la mejor de las vitaminas para este Rafael Jódar creciente y brillante, ojos bien abiertos, con el plan muy claro y un cuchillo entre los dientes. Al abordaje en cada pelotazo. El madrileño no golpea, él muerde. Dos estilos contrapuestos y llamados a convivir, aunque en esta ocasión no hay color: lo que uno crece, se encoge el otro. El español, de 19 años, vence con autoridad (6-1 y 6-4, en 1h 15m) y pisa ya los cuartos del Masters de Roma, segundos en un mil.

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