Quim Salarich pasó la Nochevieja en las montañas de Italia, donde no se comen uvas, lo que habría hecho en su Cerdanya, sino lentejas con ropa interior roja, y donde hay nieve, su elemento. Hasta dentro de un mes no volverá a su casa, estará concentrado, solo, sin ver a su madre, su hermano, su novia o su perra o a nadie, y ni hará turismo los días de descanso, sino descansará. El viaje, la competición, son su vida. Salarich es el mejor esquiador español, especialista en eslalon, la disciplina más lenta, técnica, artística, la disciplina, claro, de Paquito Fernández Ochoa, que hace 51 años ganó inesperadamente una medalla de oro olímpica, y se convirtió en una leyenda, un orgullo, y en una carga para el futuro.

