Otro episodio para la leyenda europea del Madrid. Una noche en la que se doctoró Arbeloa y Valverde entró definitivamente en el santoral del club. El suyo fue un partido tremendo que permite explicar a las generaciones recientes cómo jugaba Di Stéfano: así, por todo el campo, durante todo el tiempo, cortando, pasando, llegando y marcando. Esta actuación, guinda de una estupenda trayectoria, le sitúa en el grupo de los grandes jugadores del momento.

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