<strong>Pamplona</strong> siempre es un puerto de montaña para el <strong>Real Madrid</strong>. Lo puede superar con solvencia o retorcerse en sus curvas como si se acabara el mundo, pero siempre antes de afrontarlo los blancos miran con respeto a la pendiente y las curvas del trazado rojillo. Esta fue de esas subidas en las que por un momento parecía que el Madrid iba a tirar la toalla, pero se agarró a la carretera sin saberse muy bien cómo para acabar ganando con un marcador mucho más amplio que lo que en realidad se vio en el césped de <strong>El Sadar</strong>. Tres puntos que mantienen LaLiga en el punto de mira de los de <strong>Ancelotti.</strong>

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