«Julián está realmente mal, ha habido personas que se han encargado de engañarle y confundirle y lo lamento muchísimo. Le conozco y llevamos tiempo trabajando con él y es un gran profesional y futbolista y está muy confundido y pasando una situación muy difícil a nivel personal y profesional», afirmaba Miguel Ángel Gil Marín el pasado jueves sin tapujos, en un claro dardo con el que, además de censurar las maniobras del Barcelona, apuntaba directamente a su representante Fernando Hidalgo. Un caso que, lejos de suponerle su última gran operación, puede acabar convirtiéndose en el fin de sus días como el agente del delantero.

