Aun lesionado, el joven Jack Draper se niega a ceder. Tiene agallas el chico y guerrea hasta el último pelotazo, que se va largo y certifica el triunfo de Rafael Nadal: 7-5, 2-6, 6-4 y 6-1, en 3h 41m. En esta puesta de largo en Melbourne, donde defiende el título logrado el curso pasado, el español obtiene oro y firma autógrafos feliz, porque se marcha al vestuario con el depósito anímico al alza después de una generosa recarga. No ganaba un partido oficial desde el 17 de noviembre, entonces contra el noruego Casper Ruud en Turín, ya eliminado del Masters; acumulaba seis derrotas en sus siete últimos compromisos; el adversario amenazaba y cumple en la arremetida, incordio de principio a fin. Sin embargo, la jornada es de lo más productiva.

