En el contexto actual de estrecheces, Liberty Media se merece todo el crédito del mundo por haberle dado a la Fórmula 1 la vuelta al calcetín y haber transformado un certamen que comenzaba a oler a rancio, en un espectáculo que lo tiene todo. No solo eso, sino que mantiene a su público de siempre y, además, ha enganchado a los jóvenes. Entre el trabajo de promoción que ha hecho la macroempresa de entretenimiento norteamericana, y el marco normativo que se ha establecido, siempre con el objetivo de reducir los costes y abogar por una mayor sostenibilidad, el Mundial se ha convertido en el escaparate perfecto para los constructores que tengan el músculo suficiente y la voluntad de demostrar hasta qué punto pueden llegar a ser competitivas en un ecosistema que lo es al extremo. Y Volkswagen está a un paso de unirse a la fiesta con Porsche y Audi, los dos brazos más deportivos del gigante automovilístico alemán.

