El Tour también se gana cuando uno decide no ganar. Tadej Pogacar podía haber perseguido a Richard Carapaz en las últimas rampas del Alpe d’Huez, lanzarse a por otra victoria y cerrar su quinto maillot amarillo con una exhibición más. Sin embargo, por una vez, el hombre más fuerte de la carrera levantó el pie. Miró hacia atrás, encontró a Isaac del Toro y cambió de objetivo. El rey se convirtió en gregario.

