A Luis Ángel Maté ya no se le encuentra dentro del pelotón, pero continúa metido en las entrañas de la carrera. El marbellí cambió el dorsal por unos auriculares y la bicicleta por una mesa repleta de pantallas. Su nueva casa en el Tour de Francia es un enorme tráiler estacionado en la zona técnica de la meta, allí donde se construye la señal internacional que ven millones de espectadores en todo el mundo.

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