Hace no tantos años, en el ciclismo de un día, cuando el tiempo lo permitía, se dejó de hablar belga, italiano u holandés y celebrabra en español. Sobre todo en el macizo de las Ardenas, y más aún en la localidad de Huy, donde acaba la Flecha Valona. Ahí, donde hace 17 años, en otro miércoles, Alejando Valverde alzaba sus brazos en el célebre muro, Tadej Pogacar prolongó su tiranía.

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