Pim, pam, pum: el final más cruel para Mar Molné y Fátima Gálvez en el tiro olímpico
Fuente: El País Original en elpais.com
Los especialistas hablan de la dureza del tiro, de cómo crece la dificultad para mantener la concentración y regular el pulso y la respiración según avanza una competición con un formato cruel: la que tiembla, a la calle. Y así, Fátima Gálvez y Mar Molné, dos pulsos, dos vidas, y una escopeta. Sólidas estatuas impávidas hasta el penúltimo minuto, serias, concentradas, ni un movimiento de más, ni un parpadeo, la culata de madera de sus escopetas en perfecta simbiosis con sus mejillas y su mirada, protegida de influencias externas por anteojeras, llegado el momento decisivo, Molné, la tiradora infalible de la víspera y la mañana, y Gálvez, la campeona de Tokio, se derriten de pie, cera al sol, en la pradera abrasada de Châteauroux, al sur de París, donde terminan cuarta y quinta respectivamente de la competición de Foso Olímpico.