La carga mental, o su expresión, hace fortuna en artículos, tertulias y librerías de todo el mundo. Y es, sobre todo, una condena para quien la sufre en silencio. Hoy se declina en la cantidad de tareas invisibles que asumen las mujeres en casa, en el trabajo, en la familia y que terminarían por desquiciar a cualquiera. En España, 3 de cada 4 la sufre, aunque un 40% de ellas desconozca el concepto y el 45%, dicen, nunca ha hablado de con nadie de este asunto. Furia, la serie de Félix Sabroso habla de refilón de ello. O más bien de ese límite que, al traspasarse, detona algo dentro de todos nosotros que nos empuja a mandarlo todo al carajo. De lo que ocurre luego, de la garganta seca y la sed de venganza. Y yo ahora solo puedo pensar en Pedri estallando después de un partido comiéndose marrones.

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