La locura de Paolo Galbiati era la locura del Baskonia y la locura del Roig Arena. El joven técnico italiano, 42 años, no ocultó la ilusión que sentía por estar en la Copa del Rey y por eso, en cuanto vio que era campeón, después de saludar respetuosamente a los rivales, conteniendo la emoción, empezó el espectáculo. El entrenador lombardo, campeón de la Copa de Italia el año pasado, con el Aquila Trento, y en 2018 con el Auxilium Torino, se fue primero a un fondo y trepó por la grada par abrazar a sus padres. Después se marchó hasta el banquillo para levantar los dos brazos mirando hacia el rincón del recinto donde se había multiplicado la afición vitoriana: de los 250 del primer día a cerca de 2.500. Sus gestos de alegría, euforia desatada, fueron la imagen de la celebración.

Seguir leyendo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *